Automatiza tu WhatsApp
(y el chat de tu web)
Tu WhatsApp no descansa. Tú sí.
Tilín contesta por ti a cualquier hora, con las palabras de tu negocio. Y cuando hace falta una persona, te avisa.
Qué hace, en tres cosas
Lo repetitivo lo lleva él. Lo que decide, tú.
Contesta solo
Precios, horarios, si hay hueco, si trabajas tal cosa. Con tus palabras, no con las de un manual. Y si no sabe algo, lo dice y lo pasa: nunca se lo inventa.
Recoge lo que importa
Nombre, teléfono, qué quiere y cuándo puede hablar. Sin que se lo tengas que sacar tú a preguntas.
Sabe cuándo callarse
Si la conversación se enreda o te piden hablar con alguien, deja de insistir y avisa a quien le toque.
Atiende por los dos sitios
Tus clientes escriben donde ya escriben. Tú los ves en el mismo sitio.
Por WhatsApp
En el número de tu negocio. Sin descargar nada, sin aprender nada nuevo.
Por el chat de tu web
Para quien está mirando tus servicios y prefiere no dar su teléfono todavía.
Y lo que no hace ningún otro chat
Si alguien pregunta, se va sin dejar sus datos y días después vuelve a tu página, Tilín le dice que tiene un mensaje esperándole. Esa consulta, que en cualquier otro sitio estaría perdida, se recupera.
¿Quieres ver cómo contesta?
Contesta al momento, por los dos sitios. Igual que lo haría en tu negocio.
No hay dos Tilines iguales
El mismo motor por dentro. Por fuera, el de cada negocio.
- Tu nombre. Puede llamarse Tilín, o como tú quieras
- Tus colores. El chat va con tu marca, no con la de nadie
- Tus preguntas. El guion sale de lo que ya contestas cada día
- Tu forma de hablar. De usted o de tú, con emojis o sin ellos
Y si mañana quieres cambiarle el guion, se le cambia. No hay que rehacer nada.
Y hasta donde quieras llegar
Todo lo de arriba lo hace desde el primer día. Esto otro se le añade cuando tu negocio lo pide.
💳
Cobrar por adelantado
Que mande un enlace de pago y no dé nada por reservado hasta que entra el dinero.
🖨️
Imprimir los pedidos
Que el encargo salga en el mostrador listo para preparar, sin que nadie lo copie a mano.
📅
Una agenda de verdad
Con sus huecos y sus horarios, no solo un «¿cuándo te viene bien?».
🔗
Hablar con tu programa
Con el que ya usas para gestionar tu negocio, si permite conectarse.
Todo esto se monta a medida, según lo que tu negocio necesite de verdad. Cuéntame cómo trabajas y te digo qué se puede hacer.
Y viene con su propio panel
No es solo un bot. Es el sitio donde se trabaja: igual si estás tú solo que si sois cinco.
Si trabajas solo
- Todo lo que entra en una sola pantalla: WhatsApp y web juntos
- Quién ha escrito, qué quería y cuánto lleva esperando
- La ficha de cada cliente, que se rellena sola
- Tus clientes son tuyos: se descargan a Excel cuando quieras
Si sois un equipo
- Cada conversación tiene dueño: nadie contesta dos veces
- Se pregunta antes de traspasar: hasta que el otro no acepta, sigue siendo tuya
- Notas internas que el cliente no ve
- Quién está conectado, cuánto tarda cada uno y qué queda sin cerrar
¿Esto es para mi negocio?
Si te suena alguna de estas tres, sí.
Te escriben siempre lo mismo
Horarios, precios, si hay hueco el jueves. Diez veces al día, y siempre lo mismo.
Contestas tarde y lo sabes
Estás trabajando, no mirando el móvil. Cuando respondes, esa persona ya ha llamado a otro sitio.
Sois varios y os pisáis
Dos personas contestan al mismo cliente, o ninguna, porque cada una pensaba que iba la otra.
Si te has visto en alguna, hablemos
Sin compromiso y sin permanencia. Me cuentas qué te preguntan y te digo qué se puede automatizar.
Qué hace falta para empezar
Menos de lo que crees. Ni cambiar de número, ni instalar nada, ni aprender un programa nuevo.
Una línea de WhatsApp para el negocio. Si ya la tienes, se usa esa. Si no, se da de alta.
Una tarde de conversación. Me cuentas qué te preguntan y qué contestas tú. De ahí sale el guion.
Y ya. Del alta en Meta, del alojamiento y de que funcione, me encargo yo.
¿Cuánto cuesta?
Depende de tu negocio: no cuesta lo mismo una peluquería que una tienda con catálogo y pedidos. Por eso no verás aquí un precio de escaparate.
Cuéntame qué necesitas
Te digo qué cuesta lo tuyo. Sin compromiso y sin permanencia.
Nadie monta un negocio para pasarse el día contestando WhatsApp.
Ni tú, ni yo. Por eso existe Tilín.
